¿La moda es arte o negocio?

“La moda es glamour, pero también es un negocio”, espeta la diseñadora Dolores Cortés ante futuros creadores que lo observan atentamente en el espacio polivalente de Casa Gracia Barcelona. Hay alumnos que toman notas, otros que se dedican a captar instantáneas con el móvil y otros que saborean el ejercicio de escuchar y retener los sabios consejos sin más ornamentos. La empresaria valenciana Dolores Cortés repasa las vivencias de su trayectoria ligada al negocio familiar especializado en moda de baño desde los años 50. Primero la madre y después la hija. De una idea emprendedora de inicios artesanos hasta llegar a la internacionalización.

“Tienes que ser capaz de diseñar para la pasarela y vender en todo el mundo”, continúa. Creatividad y comercio en una balanza equilibrada. Dolores, que ha vivido toda la vida entre tejidos, dirige el área creativa pero también controla el proceso de fabricación y es consciente de los obstáculos que se puede encontrar a lo largo del recorrido. Una visión similar comparte Miquel Suay, que añade: “La clave es la diferenciación. Por ejemplo, mis propuestas de prêt-à-porter masculinas apelan a un hombre nuevo, que expresa su atractivo intelectual a través de su ropa”. El diseñador de Xàtiva -que ganó el premio a la mejor colección en la última edición del 080- también proviene de una familia de tradición textil y ha conseguido unir moda y arte en piezas modernas para el hombre actual. Pero este trabajo no se hace solo: “Sacar adelante un negocio es llevar y exige esfuerzo”.

El futuro de la moda

Suay recomienda a las nuevas generaciones “un equilibrio entre pasión y cordura”. Esto es el que pretende el nuevo proyecto formativo Designers Fashion Experiences, impulsado por el emprendedor David Boix, de PurpleBlue Comunicación. Consiste en seis encuentros que llevan a cabo seis diseñadores de renombre durante el otoño. “Queremos motivar los estudiantes con situaciones, anécdotas y consejos explicadas por ponentes que tienen un negocio vinculado con la moda”, detalla. Así, los creadores relatan en primera persona las vivencias y los alumnos exponen las dudas, las inquietudes y los retos creando sinergias que benefician en unos y otras. “Encuentro muy interesante conocer los obstáculos con que topan los diseñadores en su día a día y cómo los van superando. Es una manera para prepararme mejor para el mundo laboral”, explica Xènia Rosales, alumna de diseño de la escuela IED Barcelona.

Xènia participa en las jornadas de manera activa anotando cada una de las recomendaciones. “Acabar la universidad y hacerse un lugar en la industria de la moda sin saber lo que te espera es un reto que asusta. Por eso no es ningún estorbo recibir algunas pistas que te ayuden a orientarte”, remarca. La Xènia, que tiene como referente Delpozo -ahora bajo la batuta de Josep Font-, tiene claro que quiere crear su propia marca de ropa.

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